Por Paola Piersantelli & Guillermo Gallacher
Esperábamos a alguien que no conocíamos más que en fotos. Googleabamos ansiosamente - café y medialunas de por medio - sus videos en vivo. Sonó el timbre y entró un elegante joven: el compositor Ulises Conti. Un pibe de cabellos disparatados, con un look levemente parecido a Johnny Depp con lentes, y una simpatía escondida que nos revelaría más adelante.
Instantáneamente notó el acento yanqui de Kevin Vaughn, nuestro editor y amigo, y contó de su gira por Estados Unidos, hecha durante el 2008 y 2009 por la costa oeste: Los Ángeles, Portland y Seattle, entre otras pequeñas ciudades. Vaughn no podía controlar su sonrisa de orgullo cuando Conti confesó que Santa Barbara, su hogar en California, le encantó. También estos últimos dos años estuvo de viaje entre Berlín y Buenos Aires con la artista Lola Arías presentando su disco “El amor es un francotirador”, va y viene constantemente. Desde estos viajes nació su nueva obra “Posters Privados”, aunque aclara que tenía planeado este disco hace tiempo.
“Primero tenía otras cosas que hacer, tenía que hacer este disco,” dijo señalando Los Paseantes, “y tenía que hacer este otro disco,” agregó apuntando a El amor es un francotirador, “y cuando me di cuenta que mis próximos dos años iban a ser estar de gira todo el tiempo y vivir entre Berlín y Buenos Aires, y no girar con mi ensamble, me dije, “bueno, es momento de hacer este disco [Posters], y lo hice…acá esta!”

Un disco, solo piano, el cuál fue grabado con tomas únicas (ya lo había tocado “mil veces” antes de grabar), y cuando decimos “disco” es en sentido literal, ya que tiene su edición en vinilo con un artesanal diseño de tapa fabricado en Alemania. Además trae un download code para bajarlo, pensado para la poca demanda de vinilos en Argentina. Es la primera vez que se hace en Argentina esto. A su vez, él es el productor de Meta Música que es el sello que produce sus discos. Es un disco totalmente distinto a los anteriores, como cada uno lo es entre sí.
“Pienso en el disco como si fuera un libro. Pienso en una cosa, en un concepto que trato de llevarlo a full, por eso los discos suenan distinto. Mi deseo a la hora de hacer este disco era hacer algo como que fuera totalmente claro y real, sin make-up, como si me sacara una foto desnudo y la colgara en la Web. Sin Photoshop. Nada,”. Es como un intento de escapar, al menos en esta deliciosa, fresca y dulce obra, de los desorbitados niveles de post producción musical (aunque no reniega de ello).
Al escucharlo uno se siente como un espía escondido en el cuarto del pianista. Y eso fue el intento de Ulises, de ofrecer total intimidad entre el artista y el espectador. De ahí nació la idea de sus Pequeños Conciertos, donde Ulises nos deja espiarlo en los recitales para un solo espectador.
“Esta idea se fundamenta y se sustenta en el sonido del disco, como una opción alternativa a tocar en salas de concierto. Me parece que cuando uno va a ver a un artista, en verdad está yendo a un evento social, así que fue como una reflexión practica acerca de esa instancia: ¿Querés venir a verme? Bueno yo te ofrezco eso: soy yo tocando el piano y divirtiéndome.” Dice que nunca se sabe lo que va a pasar con el público, “nunca se sabe lo que va a pasar en la vida,” dice entre risas.
Se peina la melena frisada, que le mete alta onda, como si tuviéramos delante al excéntrico director de orquesta de las caricaturas. Su apariencia solemne impone respeto de maestro, pero pronto se desempolva los modales, y aparece un pibe de barrio “de clase trabajadora” y familia Italiana y Judía sin inquietudes artísticas. Formó una banda de punk a los 15 años, y luego se bancó la burocracia del conservatorio nacional (donde se graduó como licenciado en composición), y le metió fuerza y disciplina para terminar los estudios.
“Estuve guardado muchos años” dice, mientras se refiere a la elección de empezar a sacar discos, o ensillar y estudiar.
Luego en talleres de música pudo estudiar con profesores particulares, y en el 2003 sacó su primer disco y las cosas comenzaron a fluir positivamente. Posters Privados ya estaba en planes desde el 2005 y no pensó dos veces al darse la oportunidad de grabarlo en un “súper-estudio” en Alemania. A su vez, ya tiene planeado los próximos dos o tres discos.
“Por ahora, por suerte, la maquina está funcionando 24 horas. Son ideas, están en algún lugar de mi mente, son deseos. Las ganas de modificar la realidad con algo muy personal. Son pequeñas obsesiones, y deseos que uno quiere ver hechos. Son conceptos.”
Aunque la música de Ulises nos recuerda a variados artistas y estilos, él no asocia sus influencias con su mochila musical.
“Las influencias no son lo que uno cree. Los músicos y la gente con la que uno trabaja son las verdaderas influencias.”
Conti trata de olvidarse de sí mismo como músico y desarrolla un proyecto como si fuera un escultor dándole forma a un concepto simple. Sólo después de que la composición está terminada, y cuando es el momento para grabar y tocar, toma el papel del músico. Con Posters Privados, el concepto original era la simplicidad absoluta. El resultado parece juguetón, sencillo y para nada pretencioso. “No me parece un disco rebuscado ni en pedo,” agrega. El disco no es solemne, y eso fue buscado, como cada uno de los detalles que integran esta obra, “el azar ya es demasiado vasto en sí.”

El álbum viene con una cuota extra de honestidad, Ulises se hace cargo de su propio sonido, no se delira, tira la carne al asador, y voila – Poster Privados! Una fotografía sin trucar, un registro del músico que hoy es.
“Los discos que hago tienen sonido diferente entre ellos. Estoy en un lugar mas fronterizo, al no estar en al ambiente del jazz, rock, académico sino en un lugar mas de cruces, es mas complejo”.
Eso es exactamente lo que quiere, para no ser clasificado, no ser puesto en el mismo estante que algún género. Conti es un artista comopolita, internacional. Uno habla con Ulises y siente un nuevo tipo de artista. Parece ser arte independiente y autogestionado pero a la vez globalizado y moderno.
“Yo creo que cuando te empiezan a reconocer en la calle, perdiste. Prefiero mantenerme al margen, estar en un lugar más periférico. Los productos industriales y lo que se consume a nivel masivo a mi no me copa, son pocas las cosas súper populares que a mí me pueden gustar. Prendo la tele y me quiero matar. Tengo miedo que me agarre el bobero con la masividad.”

















































































































































