por Kevin Vaughn
“Ella dijo que nunca va a volver,” dice Bruno (Manuel Vignau) casualmente a su mejor amigo mientras comparten empanadas y mate. Para la mayoría de los hombres, esta concisa realización de siete indiscutibles palabras es el fin, chau, la intención de sus palabras no podría causar más daño. No para Bruno, un tipo de veintitantos años, quién reacciona a su franco veredicto con una sonrisa arrogante. Bruno es un chabón especial, con el tema mujeres, él no puede ser víctima de una ruptura. Sus esfuerzos no son más para mantener su orgullo masculino sino una manera de reparar un corazón roto.
Atrás de su pelo desprolijo y una sonrisa carismática esconde un interior arrogante y egocéntrico. Continua viendo a Laura, y los dos siguen acostándose, mientras él investiga a su nuevo novio, Pablo (Lucas Ferraro), un muchacho lindo pero tímido fotógrafo. La situación de Laura queda confirmada cuando Bruno la ve con su nueva pareja en el parque, en un abrazo cariñoso, suavemente besándose y riendo. Sus intentos sutiles para recuperar el amor se convierten en un ataque frio y calculado cuando empieza a construir un plan ridículo y obsesivo para conquistar al inocente Pablo, cuando descubre que alguna vez estuvo con otro hombre.

Las verdaderas intenciones del plan son ahora una cuestión abierta. La idea original fue presentándose como una broma, pero la diferencia esta en la agresividad sexual hacia Pablo y la falta de esta hacia Laura. Ingresa en el mismo gimnasio que Pablo, se hace notar y se invita el mismo a la casa de Pablo. Boludean fumando porros en el Rio, se hacen regalos el uno al otro, y a partir de un supuesto desafio de Bruno comparten más de un beso.
Aunque Bruno es un verdadero egoísta, ¨Plan B¨ es mucho mas que solo su historia. Es una película perspicaz y chistosa para el primerizo director Marco Berger, quien recién ha estrenado su trabajo domésticamente en el BAFICI y en el extranjero en los Festivales de Cine en Roma y Londres. Vignau es un tipo muy carismático y divertido. Berger trata a Bruno con mucha compasión, no lo vemos como el autor de una broma cruel sino más como un chico en un momento difícil de su vida. Ferraro actúa el papel de Pablo con una sensibilidad bárbara pero con una cautela adecuada, no va a permitir a Bruno a engañarlo tan fácil. En una escena ingeniosamente escrita al final de la peli en donde Pablo desenmascara a Bruno, Vignau y Ferraro expresan una profundidad increíble sin decir una sola palabra, es la mejor escena de la peli.

Entrar al mundo del cine con una película sobre dos hombres en duda de su sexualidad es un riesgo. Pero se maneja el tema con delicadeza. Lo que llama mi atención de su trabajo es lo poco que parece importarle a Berger filmar una película que responda al ritmo de algún genero.
A simple vista Plan B parece un sencillo proyecto, hecho casi sin esfuerzo, pero con más detenimiento vemos que como se descubre su corazón en detalles que otros consideran de poca importancia, y entonces se aleja de cualquier clasificación de género. Al igual que la cámara errante de Berger que a menudo se corta con un largo plano de un cuarto recién vaciado o de un solo alto negocio de Buenos Aires en el colmo de la puesta del sol. Tiene tanta confianza en sus personajes que se los deja vagar y perder en sus filosofías jóvenes, el dialogo no está escrito para avanzar en la trama sino para grabar una serie de momentos íntimos.
Llamarla una peli gay o calificarla fácilmente como comedia-romántica, significaría no verla película realmente, sino seguir con pereza los obvios puntos de la trama. Filmar una peli ¨gay¨ no fue la intención de Berger, quien es abiertamente homosexual. Después de la proyección en el Cine MonAmour en San Telmo, Berger explicó que lo veía como un proyecto de dos personas que se enamoran, una declaración sobre la sexualidad nunca fue la intención. Aunque un tema obvio de la película es la identidad sexual, Berger no pierde el tiempo meditando sobre las complejidades de ser homosexual en el mundo moderno, y mucho menos en el contexto de una sociedad tan ‘masculina’ como la argentina.

El interés de Berger se centra en el desarrollo de un fuerte vínculo entre dos seres humanos. El amor entre Bruno y Pablo se desarrolla con tal naturalidad que, irónicamente, Berger hace una película sólida para la comunidad gay, sin intención de hacerlo. Películas gay a menudo cometen el error de idealizar o dramatizar más de la relación, el mejor ejemplo es ¨Secreto en la montaña¨. Siempre estamos conscientes en una película gay que el protagonista es gay antes de la conceptualización de ellos por primera vez como un ser humano. Al presentar Bruno y Pablo como dos hombres comunes enamorándose, hace una declaración muy fuerte sobre las ideas erróneas de lo que significa ser gay o heterosexual.
Si fuera susceptible de algún género el candidato más probable sería la película de amigos. Hay una química sexual implícita en las películas sobre hombres mejores amigos, una extraña bisexualidad tácita y Berger sólo decide aprovecharlo. Hay una escena hacia la mitad de la película - Bruno y Pablo están sentados en el rio fumando porro filosofando sobre el sentido de Peter Pan - que podría ser fácilmente reemplazado por el depto en Venice Beach de Sydney en ¨Te amo, hermano¨.

Y al retratar a dos hombres tan cándidamente, Berger convierte lo que podría ser tipo Secreto en la montaña en una exploración profunda de la amistad, la crisis de identidad y el amor en una original comedia de noviazgo.
Plan B no se va a estrenar en cines en la Argentina, pero se proyecta en el Malba durante el mes de julio. Todos los sábados a las 20 y domingos a las 18.











































































































































