por Fabi Feyt
Caigo a la Fiesta Muda vol. IV con resaca del día anterior y pocas horas de sueño encima. Estoy sentada en el umbral de una casa esperando a Lautaro, mi compañero de recitales de Mujercitas Terror. Me levanto para ir a comprar una cerveza, un chico me pide un trago. “Es que estoy solo”, me dice. Son las doce y cuarto y acaban de abrir las puertas de Plasma. Todos entran porque en la calle hace mucho frío pero yo me quedo un rato más acá para terminar mi lata y porque una luz da directo a mi cuaderno sin encandilarme y puedo escribir tranquila lo que pasa. Pasa la policía y mira la neblina roja que aparece cada vez que se abre la puerta; pasan los autos, dos lindas de otra época, pálidas y de labios rojos, que corren con tacos. Me pueden el viento y la soledad, entonces entro. Una camioneta pasa y rompe una botella de vino. Lautaro todavía no llegó.
Después de tocar en muchos lugares como invitados de otras bandas en fechas que no terminaban de representarlos del todo, los Mujercitas Terror (Daniela Zahra en bajo y voz, Marcelo Moreyra en guitarra y voz y Federico Losa en batería) idearon y llevaron a cabo la Fiesta Muda, una especie de celebración de cumpleaños (aunque se hace una vez por mes) donde el trío anfitrión cuelga sus propias guirnaldas de murciélagos y fantasmitas, sus cruces de silver tape. Proyectan una exquisita selección de videos y Andrés Cáceres se encarga de musicalizar con perlitas postpunk. Y como fin de fiesta, ellos se despachan en su mundo, claro.


Cada noche hay una banda invitada y esta vez le tocó a Olfa Meocorde, el cuarteto integrado por Hernán Cassiodoro, Demián Visgarra (ambos en guitarra y voz), Federico Lavia (bajo y voz) y Cochi Conde (batería). Al igual que MT, Olfa viene rompiendo cabezas en el under porteño hace poco más de diez años, siempre dentro de la línea de un psiconoise experimental y caótico. Casi a las dos de la mañana y después de una serie de videos que me dejaron en un estado de narcoamnesia, arrancaron con Toshiro, después Federicu y When I go. No los veo en vivo desde un recital en Remember (¿2006?). Esa noche, Fede Lavia se bajó del escenario a la mitad de un tema y siguió cantando hecho un bollito entre el público y después volvió a subir. ¿Un Olfa quedó en bolas o lo vi en una foto? ¿Pasó todo esto que cuento?
Ya tienen disco nuevo (aunque como objeto tangible todavía no esté listo del todo), el segundo oficial desde el homónimo de 2008. Antes habían grabado en formato casero (arriba de cassettes TDK usados) sus primeras pelotas de ruido y esta noche mostraron sus canciones rotas nuevas que siguen un camino similar a las anteriores: en algún momento se quiebran, comienzan de una manera para después abrirse, explotar y volver (o no). Dejan Dr Fontana y su explosión lisérgica para el final.
La sensación de improvisación está presente en cada tema de Olfa Meocorde y derroca la estructura tradicional de la composición rockera. Los resultados son joyitas incontrolables. Y los gritos (porque el ruido y el horror van de la mano con los gritos) y las cacofonías cierran por completo este asunto frenético. Porque a veces la única respuesta válida sale sin palabras.
Y así quedo un poco rota yo también mientras Lautaro yace plácidamente despatarrado en un sillón, observando cómo se me complica ponerle un mote a lo que acabamos de escuchar. Pero bueno, ya lo dijo Simon Reynolds (periodista y crítico de rock): los retóricos del ruido en realidad destruyen el poder que se esfuerzan por celebrar. Así que shh y aghh.

Con una estética de bellezas de otras épocas sin época (un poco vamp, cuero y puntillas, languidez y la barba de sabio de Federico) y una fuerza avasallante, Mujercitas Terror es la banda que más me gusta de la escena under local. Cada recital de ellos es mi ritual preferido; en cierto modo, lo real se parte al medio cuando empiezan a tocar y en este estado de semi borrachera somnolienta-melancólica que vengo arrastrando desde hace unos días es cuando más los disfruto. Hace poco menos de dos meses presentaron Excavaciones, su segundo album, y, con esas catorce canciones todavía calientes, esta noche ya adelantaron tres temas nuevos (Besame La Cicatriz, Tus Frases y Adiós Amigos), sumados a los clásicos Actriz, Los Alfonsos y Ojos de Vidrio, de su debut homónimo de 2007. Mención aparte para Mujercita Blue, Hechos Injustos, Mamá Mata Niños, de su disco nuevo que, desde las ilustraciones de Daniela que componen el booklet hasta las letras repletas de paisajes surrealistas y oníricos de Marcelo, engloba todo el mundo mujercitas.
En la Fiesta Muda es donde mejor se sienten y se les nota. Nadie los apura, el público se estremece como ellos. Están contentos por ser hacedores de todo lo que está sucediendo alrededor y lo demuestran tocando sin parar, quedándose sin aire.
Con Desayuno de Campeones como fin de los bises, se termina la fiesta casi a las cinco de la mañana. Salimos de Plasma y hace frío. No hablamos de nada y Lautaro se toma su colectivo. Quedamos medio dados vuelta, como siempre.
El caos hermoso de Mujercitas Terror puede explicarse en cada una de sus canciones: la energía desbordante, cruda y (otra vez) el concepto de pelota-de-ruido se mezclan con estribillos redondos, frases y acordes prolijos y dulces. Cantan Acá está todo mal con la cadencia de una canción de cuna porque no por nada sus influencias van desde The Cramps hasta las Shangri-Las, por ejemplo. Las Criaturas Celestiales que, mientras juegan en el jardín, fantasean en un mundo paralelo con las muertes propias y ajenas. Está bien, hay algo monstruoso, violento e inocente en cada uno de nosotros.

















































































































































