por Vanessa Bell
Traducido por Kevin Vaughn
Fotos de Neya Ottonello
En Londres y Nueva York, los recuerdos de los viejos depósitos de carne y cascaras vacías de fábricas en desuso están vaporizando rápidamente, espacios que hace mucho han sido reciclados en lofts y inmuebles de lujo. Pero Buenos Aires mantiene un encanto rústico, con varios espacios parados en un estado de limbo. El IMPA, el local elegido para el recital de Dietrich el viernes pasado es prueba de ello, un edificio monolítico en pleno Almagro, utilizado hace mucho como una fabrica para procesar aluminio. Sigue siendo una fabrica pero cooperativa, fue tomada por los empleados bajo una ley y son ellos empleados y jefes a la vez, que la utiliza como una fábrica durante el día y un espacio cultural de noche, alquilado a grupos de teatro y músicos.
Entramos por un pasillo hasta las entrañas del edificio donde descubrimos un escenario improvisado enclavado entre una compleja e caótica sistema de tuberías y maquinas, retirado del servicio pero que siguen mostrando con orgullo su fuerza. El lugar estaba en penumbras y flotaba en el aire un olor a mojado y aceite de auto que te daba la sensación de picazón enseguida. Te daba la impresión de que estabas en un espacio tomado, no apto para la propuesta pero al mismo tiempo totalmente perfecto, un interior vasto que cultiva una acústica que resuena increíblemente bien.
Félix y los Clavos empezó la noche, parecía que recién los chicos habían egresado de una escuela de rock. El cantante tenía una onda egocéntrica despreocupada, pavoneandose con el torso desnudo. Vestía en jeans y un mono de trabajo, una capa con colas bizarra de color naranja brillante. Tomaba alcohol a menudo a veces cantando parado, otras sentado, le rodearon varios sintetizadores y compañeros facheros. Los temas eran pegadizos, y el carisma y voz fuerte del cantante pusieron mucha pila, pero yo no podía dejar de pensar que estuve en la resaca de los Talking Heads.
Estaba ansioso por ver a Dietrich, de haber disfrutado sus recitales anteriores; me imaginaba como deben haber evolucionado en los 18 meses que no les había visto tocar en vivo. Su arsenal musical era impresionante, las guitarras, el bajo y batería saborizados por tres sintetizadores y una notebook. Y no era solo una estética. No solo tenían una presencia que dominaba el escenario, sino una autoridad musical que la rompía. El espacio ayudaba el progresivo (a veces épico) genero que han adoptado como suyo propio. Es verdad que en Buenos Aires hay pocas bandas nuevas (o sea que están en el borde entre ser una banda de culto y una banda bien conocida) que producen un show tan complejo. La percusión característica de “Interlaken” fue recibida con gritos de reconocimiento de la multitud, para mí este tema es indicativo de su crecimiento. La versión original era más austera, en vivo ha sido reforzado por un ritmo de aplauso de mano y cencerro.


La energía entre los miembros de la banda era tangible, figuras apuestas en uniformes militares, que me hizo recordar a Kasabian. Intercambiaron sonrisas y gritos de euforia alegre. Hernán Corera, queriendo mostrar destreza musical, cambió su guitarra por un bombo legüero que golpeó con gusto, la cresta de su gorrita peruana cabeceaba y sincopaba con la música.
Varias canciones crecían como un fuego ardiente lento, con acumulaciones a veces parecidas a Explosions in the Sky, otras veces con elementos más como Pink Floyd con sus composiciones introspectivas. A veces me sentía que el espacio no podía cuidar la música, su sonido llegando a crescendos de alturas muy altas, que no habría soñado raro en un estadio al aire libre. Eso era la impresión duradera que me quedé pensando, que es una banda que han puesto sus miradas más allá del circuito típico Porteño de bares y boliches, dispuestos a definirse fuera del sonido local. Conociendo a Corera, no es un secreto bien guardado que tiene ganas de tocar en Londres. Y si siguen madurando a este ritmo, que diga que no.

















































































































































