Por Dan Perlman
Una de las primeras cosas que notan los turistas interesados en el circuito gastronómico de Buenos Aires, después de necesariamente haberse precipitado sobre masivos platos de carne, es la falta de alimentos de venta callejera. La mayoría de las ciudades más importantes tienen vendedores deambulando por las calles con pequeños carros, o los estacionan en lugares estratégicos, se vende de todo, desde especialidades locales hasta exquisiteces importadas.
Cuando llegué por primera vez a Buenos Aires, llegué a la conclusión de que a los habitantes locales simplemente no les gusta comer de pie, ni comprarse algo rápido para volver a la oficina. Y es cierto que el almuerzo es un asunto mucho más relajado aquí que en muchas otras capitales del mundo, con la charla de negocios en segundo plano, tal vez conversando mientras se toman una botella o dos de vino. Sin embargo, hay comida rápida, y no es sólo consumida por adolescentes, también hay sitios en donde comer de pie es habitual.
Una de las causas más comunes de esta falta, supongo, es la estrechez de las calles en el microcentro en donde se ubican una gran cantidad de negocios. Ahí simplemente no hay lugar para que un carrito se estacione y pueda funcionar. Sin embargo, los parques son una buena apuesta, y se podría decir que hay más espacios verdes en la ciudad de Buenos Aires que casi en cualquier otra gran ciudad en el mundo. A menudo, ciertamente, estas disposiciones ofrecen una selección limitada de productos: hamburguesas o panchos, tal vez un sándwich de milanesa. Las garrapiñadas (maní recubierto con caramelo) también son un clásico de la venta callejera, pero eso no es para la hora del almuerzo.
Hay lugares en los vecindarios más populares, y el que la mayoría de los turistas conoce en primera instancia es San Telmo, en donde si bien no hay carritos sí hay parrillas que no son más que un hueco en una pared, y están salpicadas por toda la zona. Estos puntos son poco más que un puesto para almorzar, donde los trabajadores se acercan de una corrida para comer un choripan (sándwich de chorizo) o un vacípan (sándwich de carne) en cualquier puesto de los muchos que hay con estas características. Otro clásico es una gran porción de pizza acompañada de un clásico de BA: la fainá (harina de garbanzo condimentada y cocida al horno) encima de la pizza. Un lugar tradicional es Pirilo, sobre la calle Defensa.








Dan Perlman era un chef de Nueva York, sommelier, escritor de comida y vino, que vive ahora en Buenos Aires. Para leer mas sobre sus opiniones sobre comida, vino y restaurantes, visite su blog www.saltshaker.net
Gracias tambien a la pasante de este otoño 08 Christine por compartir tanta rica comida callejera con nosotros.











































































































































