por Katie Matlack
Traducido por Kevin Vaughn
Rip Tamara no planeaba crear el pelado, alegre, zombie monstruo de seis extremidades que ahora esta instalado en el CC Recoleta; como lo explica ella, por una forma de decir, la criatura aparecía. En domingo pasado, Rip y yo nos sentamos en el pasto frente a la Fería Hippy en una mancha de sol de la tarde para charlar de su instalación, R.I.P. Rip, Hurra! que se ha convertido rápidamente en un favorito del público.
De día, Rip (su nombre es Tamara, Rip Tamara su nombre elegido artístico) se dedica a decoración de escenario. Se maneja con la carpintería y metalurgia, y sabe como laburar con medios, desde medias al plástico, de pintura para el auto a ilusiones creativas. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Buenos Aires. Pero lo más destacable fue su debut en el mundo de la construcción de cosas copadas. Uno de sus primeros trabajos fue para recrear escenas de la Bibila en Tierra Santa, el infame parque temático dedicado a Jesus en la Costanera Sur, donde la resurrección pasa a cada hora sobre la hora. Rip, que tiene pelo rubio y despelado, una cola de anillos de plata en las dos orejas, y un hoyuelo cuando sonríe, me dice con una sonrisa que si visito Tierra Santa hay que buscarla a ella entre la multitud. Hay dos niños que se han creado con su cara. “Utilizamos una resina polyester para hacer las figures,” recuerda. “Bien para trabajar con ello, pero es muy tóxico.”
También una talentosa ilustradora, antes de esa instalación (su prímera) Rip siempre dibujaba animales – animals hips – chanchas que tomaban martinis, armadillos que jugaban el pool, satyrs que chupaban vino, dibujados dentro de escenas brillantes y fantásticas. “A veces un animal, o incluso un animal en particular, es más capaz de expresar mejor un sentimiento o emoción,” explica. Despúes, cuando le pide comentar sobre hábitos de consumo típicos de la ciudad, está de acuerdo conmigo en que muchos son despreocupados con lo que consumen. “Tal vez por eso me preocupo por los animales,” relexiona, “El hombre está haciendo daño a el mismo, pero no hay nadie para proteger a los animales.”
En su trabajo como diseñadora de escenario para películas y propagandas, siempre le pega lo mismo problema, ¿que hacer con lo que sobra? “Como diseñadora de escenarios, tenes que trabajar mucho para crear el escenario perfecto,” explica, “y cuando creas un escenario tenes los mejores materiales, y siempre te sobra. Filman la escena, capaz usan tu escenario por unos segundos, y te dejan con materiales hermosos que odias tirar.”

Unos meses antes. Los abuelos de Rip estan para tirar una hermosa manta hecha de piel de llama. Interviene Rip con el pensamiento que tiene que haber un futuro mejor para las pieles suaves. Cuenta la idea a un par de amigos y en poco tiempo es el recipiente de docenas de abrigos de piel que hace años no había salido de sus armarios. Dice que durante los 80 la ropa de piel estaba de moda; fue una época en que un hombre que quería mostrar su amor por su mujer le compraba un abrigo de piel.
“Ahora no es así,” explica Rip. “Nadie tiene ropa de piel. Ya no están de moda. Pero las mujeres todavía tienen lindos recuerdos de sus abrigos, aunque la percepción del público ha cambiado.”
Su proyecto, en una forma muy juguetona simboliza una nueva vida para los animales cuyas pieles fueron tomados, y era una idea suficientemente atractiva para convencer a muchas mujeres a donar a sus herencias peludas. En el medio de su microespacio está lo que Rip ha nombrado “el zombie redentor de pieles robados”. Es una criatura baja de color morocho con astas, flaco, con rayas en los brazos. El zombie parece congelado en un momento, bailando con la boca abierta sobre una tumba; está acompañado por espíritus pelados que vuelan hacia arriba. “este es el zombie redentor de las pieles perdidas. Un animal hecho con la piel de otro animal. sera mejor que te deshagas de ellas,” dice el letrero que está pegado a la pared. “esta viniendo a reclamarlas."
La muestra transmite un espíritu de maldad y de júbilo; el proyecto combina su talento para imaginar y crear criaturas entrañables con la capacidad de una diseñadora profesional para volverlas a la vida. ¿El resultado? Una escena mágica que nos divierte, que crea una historia imaginaría que comenta sobre nuestros hábitos cotidianos.
Si visitas el CC Recoleta en la Plaza Alvear, vale la pena ver otras exhibiciones que exponen hasta este sábado (30 de abril) que también exploran el uso de materiales reciclados.
Como pPor ejemplo, la obra de Cho Yong Hwa, una artista de origines coreanos que se radico en la Argentina cuando tenía 14 años. Utilizando un técnico tradicional coreano para construir cometas, usaba un lápiz y tiraba pintura blanca, azul y naranja en ellas para transformar las páginas de cuatro de los diarios argentinos más leídos a muchos cometas pintadas con el sol que protagoniza la bandera argentina. Todo el mundo sabe que los diarios argentinos tienen su propia ideología, Cho usa esa idea, y sus experiencias en su país natal, (dividido por la mitad aunque comparte una idioma y herencia cultural), para dejarte pensando si las ideologías tiene que separar un país, o si se las pueden juntar para unir un diverso entero. Comentarios escritos por el público están pegados alrededor de la muestra y comparan las cometas a las esperanzas altas de la Argentina, un commentario dice, "El arte de Cho. La unidad de los argentinos?
CC Recoleta - Junín 1930, L a V de 14 a 21hs, Sab y dom de 10 a 21hs

















































































































































