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by Miss Bolivia*
El barrio boliviano en la Ciudad de Buenos Aires es un lugar compacto ubicado en el corazón de Liniers. Una bomba de color y sensaciones donde se mezclan constantemente el folklore y las raíces originarias bolivianas con la comunicación y la velocidad de la ciudad y el consumo. Con un audio explosivo de varios sonidos superpuestos en clave cumbia, wayno, saya y reggaeton al palo, la Pachamama y Babilonia nos presentan un mix intenso e hipnótico que pide a gritos ser recorrido. Como toda zona fronteriza, chorrea belleza extrema. Vení y caminá conmigo por este lugar fascinante.

Si vas hasta Av. Rivadavia al 11600, llegás a la calle José León Suárez (el tronco del mercado). Allí comienza una sucesión de cuatro cuadras de tiendas, comercios de alimentos y salones de venta de ropa y música. Tambien podés caminar y dar vueltas por las callecitas que cruzan J.L Suárez y armar tu propio recorrido. La comunidad boliviana se asienta en todos los barrios de la ciudad de Buenos Aires, pero es aquí donde se concentra la mayor parte de los servicios y la actividad comercial, como el dentista, la peluquería, locutorios, chamanes del amor y casas de envio de dinero.


Del interior de los comercios de alimentos brotan racimos de colores, olores y sabores para disfrutar. Los chiles más picantes de la ciudad, jengibres enormes y las clases de papas más variadas. Hierbas medicinales y especies, legumbres y frutas secas difíciles de encontrar en otros puntos de la ciudad, se venden a granel en todas las tiendas. Mangos, plátanos y coca, ajo, miel y cilantro. Aprovecho la visita y hago mi compra para cocinar la cena de esta noche.

Hay puertas y pasillos que nos llevan a salones inmensos con puestos de ropa deportiva de imitación genial que hasta tiene más onda que la original. Zapatillas, remeras, camperas, tangas, bijou, discos para karaoke, todo para llevar. Cada puesto tiene su audio propio, y todos suenan a la vez, como si se tratata de una competencia por lograr el mayor volumen. No les gusta que saquemos fotos.

De fiesta! Para el festejo, encontramos piñatas de bautismo, cumpleaños, comunión, casamiento, y el cotillón tan colorido y barroco que caracteriza a la fiesta boliviana.
Trajes típicos, algunos instrumentos nativos y bolsas para comprar, make up y santería, asoman y cuelgan de los toldos y estantes de cada local.
Tanto las tiendas como los puestos callejeros son atendidos por cholas expertas en su mercadería. Cholas bien roots, cholas de sport, cholas hi tech, cholitas, cholonas. La energía femenina se hace presente en este rincón urbano.
Si tenés hambre durante el paseo, podés comprarte en la calle tamales (con pollo o maíz envueltos en hojas de chala), chipá o salteñas (una versión boliviana de las empanadas argentinas) de carne, y para tomar, un jugo de durazno, linaza o api.
Las galerías comerciales son laberintos donde podemos encontrar artículos electrónicos, telefonía, decoración muy interesante (lámparas, cuadros eléctricos, flores artificiales), comida típica, música boliviana selecta, ropa interior sexy, entre otras cosas.
Trajes típicos, algunos instrumentos nativos y bolsas para comprar, make up y santería, asoman y cuelgan de los toldos y estantes de cada local.
Tanto las tiendas como los puestos callejeros son atendidos por cholas expertas en su mercadería. Cholas bien roots, cholas de sport, cholas hi tech, cholitas, cholonas. La energía femenina se hace presente en este rincón urbano.
Si tenés hambre durante el paseo, podés comprarte en la calle tamales (con pollo o maíz envueltos en hojas de chala), chipá o salteñas (una versión boliviana de las empanadas argentinas) de carne, y para tomar, un jugo de durazno, linaza o api.
Las galerías comerciales son laberintos donde podemos encontrar artículos electrónicos, telefonía, decoración muy interesante (lámparas, cuadros eléctricos, flores artificiales), comida típica, música boliviana selecta, ropa interior sexy, entre otras cosas.


Si tenés tiempo, no te pierdas el mercado de santerías que rodea la iglesia de San Cayetano, en la calle Cuzco (la continuación de J. L. Suarez cruzando Rivadavia). Allí tendrás alimento para los ojos, el espíritu y el corazón. Santería: un mix poderoso y ecléctico de locales donde se venden artículos e imaginería religiosa y de diversas practicas y procedencias. Los vendedores tienen mucha buena voluntad y pueden explicarte algunos usos e historias de cada santo o amuleto.
Para finalizar mi viaje, compraré una botella de Singani, el aguardiente boliviano que quita todas las penas, hasta la última, y que le devuelve el calor hasta al alma más fría.
Para finalizar mi viaje, compraré una botella de Singani, el aguardiente boliviano que quita todas las penas, hasta la última, y que le devuelve el calor hasta al alma más fría.


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