Por Grant C. Dull Kiss & Tango conmocionó al mundo del tango. En un momento en el que Buenos Aires se presenta como uno de los principales destinos turísticos del mundo, este libro irrumpe para develar los mecanismos internos del universo del tango, las milongas de madrugada, las clases particulares de baile, la competencia para convertirse en el número uno, el sexo, las traiciones... ya saben, todas esas cosas jugosas. Comparada con El diario de Bridget Jones y Sex and the City, es una novela erótica y sensual, pero es también una mirada interesante al alma de los adictos al tango y un panorama de la idiosincrasia argentina. Buscar el amor en Buenos Aires mientras se aprende a bailar tango parece ser lo más romántico del mundo; sin embargo, después de leer este libro, vas a preguntarte si no es la aventura más loca que se pueda emprender. Marina, queremos hacer “la entrevista de un año después”. Hace mucho que queríamos entrevistarte -de hecho, desde el momento mismo en que se publicó Kiss & Tango- pero la idea era evitar el típico “hablanos de tu libro”, eso ya está muy visto. Contanos en qué estás ahora. Nosotros y tus lectores queremos que nos cuentes qué está pasando en tu mundo. Sabemos que tu vida cambió cuando te mudaste a Buenos Aires y decidiste dedicar tu tiempo y energías al tango. ¿Cómo cambió tu vida cuando se publicó el libro? No diría que hubo cambios enormes desde que se publicó el libro. Me imagino que te encantaría que te diga que encontré fama, fortuna y felicidad (tres cosas que supuestamente vienen de la mano) pero estaría mintiendo si dijera eso. Fama y fortuna sí, pero felicidad, no. Eso es lo que te puedo decir. De todas formas, me estoy superando. Creo que es justo decir que el libro me abrió nuevos caminos, tanto profesionales como personales. Cuando escribí KISS & TANGO expuse todos mis trapos sucios, y la consecuencia directa de esa decisión fue que ahora tengo gente de todo tipo y de todas partes del mundo golpeando mi puerta, gente que sabe dónde encontrarme. La mayor parte de ellos leyeron el libro, se sintieron tocados por la historia y quieren contarme lo que piensan, lo que sienten, y la reacción que tuvieron ante el relato. Me resulta sumamente gratificante descubrir que hay tantas personas que se sienten identificadas con mis experiencias. Hoy en día me comunico con extraños por Internet del modo en que antes me conectaba con extraños en la pista de baile. Por eso es que digo que mi vida no cambió tanto: sigo en contacto con extraños, sólo que ahora en un contexto levemente distinto. ¿Cómo es tu vida ahora, un año después? Comparando tu vida antes del libro y después, ¿qué cambió? ¿Qué sigue igual? Para los que no leyeron el libro, como no quiero arruinarles la sorpresa, no sigan leyendo. Para los que ya lo leyeron, tal vez les resulte interesante saber que volví a mudarme a Buenos Aires. Volví en diciembre del 2003, pensando que iban a ser unas vacaciones de tres semanas. Pero esta ciudad me hechizó de la misma forma en que lo hizo la primera vez y, para resumir, acá estoy. De hecho, me compré un departamento, lo cual es un cambio bastante grande para mí (aunque no sé si para mejor, después de haber convivido con contratistas durante un año). Pero el cambio más grande de todos es que ya no busco amor en Buenos Aires… porque ya lo encontré. Él no tiene nada que ver con mis compañeros de tango, los que describí en el libro. Para empezar, él no baila tango. De todas formas, aunque lo hiciera, nos costaría mucho bailar juntos porque mide dos metros y yo sigo midiendo un metro sesenta, para sorpresa de las muchas personas que nos ven caminar por la calle y nos señalan. Pero ES parecido a algunas de mis ex parejas en el sentido de que es diez años menor que yo. Juro que no lo hice a propósito. ¿Por qué me parece que nadie me va a creer? Igualmente, más allá de su altura, su edad, y del hecho de que no es argentino (y no es que no lo haya intentado), me hace muy feliz y eso es todo lo que te puedo decir. Ya pueden avisarles a los demás que pueden seguir leyendo a partir de acá. Hace poco se refirieron a vos como la “madrina de los extranjeros que viven en Buenos Aires”. ¿Qué podés decir al respecto? ¿Qué pensás sobre la explosión de extranjeros que se está viendo en Buenos Aires? Me dijeron muchas bromas al respecto, ¡creeme! A mí me parece que es demasiado, pero de todas formas me halaga. A menos que signifique que yo soy la extranjera más vieja de Buenos Aires, en cuyo caso no me resultaría tan halagador. Prefiero creer que lo que significa ese título es que estuve acá desde antes del colapso económico de diciembre del 2001 y de la devaluación del peso. Ese hecho convirtió a la Argentina en una ganga tanto para los turistas como para los extranjeros que quieren vivir acá; fue eso lo que ocasionó la “explosión” que antes mencionaste. ¿Qué cómo me siento al respecto? Tengo sentimientos encontrados, creo. Al haber más turistas de los Estados Unidos y de Europa, el país recibe más moneda fuerte, lo cual es obviamente bueno. La devaluación no sólo disparó una nueva economía basada en el turismo sino que también contribuyó a que Argentina sea un país más competitivo en el ámbito de las exportaciones. Y no nos olvidemos de lo mucho que todo esto contribuyó a la industria del vino. Yo me aseguro de brindar por eso la mayoría de las noches. Pero por otra parte, mentiría si dijera que antes no me sentía un poco “dueña” de Buenos Aires. Siento nostalgia por aquellos días en que los taxistas me miraban atónitos porque hablaba con acento extranjero. Cuando me mudé a Buenos Aires por primera vez, me sentía especial. Ahora soy una del montón... ¡qué bajón! Viviste en Londres, Nueva York, París y Atenas, entre otros lugares. ¿Por qué Buenos Aires? ¿Cuál es tu relación con esta ciudad? ¿Te vas a quedar para siempre? Buenos Aires tiene una magia especial que invariablemente cautiva a las personas cuando vienen acá por primera vez. En mi caso en particular, el tango fue lo primero que me sedujo. Esa fue la razón por la cual volví a vivir acá. Con el tiempo, mi amor por esta ciudad también creció por motivos no relacionados con el tango. Me encanta el hecho de que es un lugar que siempre crece culturalmente, que tiene montones de restaurantes, cafés y bares excepcionales. Es verdad lo que dice la gente: Buenos Aires cobra vida de noche. Al mismo tiempo, caminar por la ciudad de día es encantador por la belleza de su arquitectura, parques, plazas, y más aún, por la belleza de su gente. A pesar de que Buenos Aires es una ciudad enorme, no tiene el anonimato de la mayoría de las grandes ciudades. En muchos sentidos, se parece más a un pueblo. Sus habitantes, los porteños, son las personas más cálidas, simpáticas y extrovertidas que haya conocido. Sin embargo, los argentinos de otras provincias no están de acuerdo con esto: según ellos, los porteños son engreídos y agresivos, con lo cual es más que evidente que todo lo que se dice es relativo. Pero después de haber vivido en Nueva York por casi cinco años, fue genial aterrizar en un lugar donde las personas realmente se miran unas a otras por la calle (¡hasta se quedan mirando por un buen rato!), se saludan, se conectan. Para mí, esto parte del hecho de que la mayor parte de los porteños tiene mucha sangre italiana, lo cual explica esa combinación de calidez y simpatía. Eso también es una buena explicación de por qué no son las personas más confiables del mundo (si algún argentino y/o italiano llega a leer esto, cagué). Lo gracioso es que los argentinos son los primeros en admitirlo. Respecto tu otra pregunta, si me voy a quedar acá para siempre, he tomado la decisión de que ya no voy a pensar a tan largo plazo. Esta es una de las lecciones más importantes que aprendí en Argentina: la gente de acá vive el presente y por eso pueden disfrutar más la vida; ésa es mi opinión. Y yo trato de imitarlos. En realidad, no es muy difícil... ¡Esta actitud de “hago lo que quiero” es muy contagiosa! ¿Qué aprendiste después de tus aventuras tangueras? ¿Cambiarías algo si pudieras? ¿Cuál es tu relación actual con el tango? ¿Seguís bailando? No, no cambiaría nada. Mirando hacia atrás, puedo decir que el tango fue una pasión muy grande. Para decirlo de otro modo: fue una aventura llena de vorágine... ¡Mejor que una montaña rusa! Me inundó con sentimientos increíblemente profundos: felicidad pura cuando estaba bailando, tortura insoportable cuando no estaba bailando. En otras palabras, era una adicción, un constante subibaja que alternaba momentos de euforia absoluta con otros de depresión total. Fue maravilloso y terrible mientras duró, pero, mirando hacia atrás, me doy cuenta de que no era un romance que pudiera durar para siempre (por lo menos no para mí). Ahora ya no bailo con frecuencia; de vez en cuando me hago una escapada a una milonga y en esas oportunidades me siento tan feliz como la primera vez, pero sin la necesidad imperiosa de bailar que sentía antes. Pero bueno, como venía diciendo, habiendo vivido lo que viví, me di cuenta de que lo mejor que me dio el tango es que me preparó para el AMOR VERDADERO, el que dura para toda la vida. ¿Cuáles son tus próximos pasos? ¿Otro libro, una película tal vez? ¡Cómo corren los rumores! Es muy probable que se haga una película porque la 20th Century Fox compró los derechos de KISS & TANGO. Pero prefiero no contar demasiado en este momento porque soy bastante supersticiosa y no me gustaría que el proyecto se queme. Por otra parte, el libro se publicó en versión de tapa blanda a lo largo y ancho de los Estados Unidos y ya está a la venta en la mayoría de las grandes librerías y en www.amazon.com, entre otros distribuidores online. El libro también se puede pedir en mi página web: www.kissandtango.com. Finalmente, tengo el placer de anunciar que, este año, el libro va a ser publicado en Grecia. También firmé un contrato para publicarlo en China. Como mis lectores ya saben, me muero por ir por aquellos pagos, y también a India y a África. Así que, respondiendo a tu pregunta, espero pasar los próximos meses viajando a algunos de los lugares remotos que están primeros en mi lista de destinos soñados. “Seguí la felicidad” es lo que siempre les digo a mis lectores, y tengo toda la intención de predicar con el ejemplo.
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